ideas para innovar en el sexo

9 ideas atrevidas para innovar en el sexo o experimentar con tu pareja en la cama

A ver, seamos sinceros. Estáis en el punto donde el sexo es predecible. Sabéis dónde va la mano, cuándo toca cambiar de postura y hasta quién va a poner la lavadora después. ¡Pero basta ya! La vida es demasiado corta para conformarse con un misionero de cortesía. Y como en Healthy Sexshop queremos hacer lo posible para alegrar tu vida sexual, vamos a abrirte un mundo de posibilidades con 9 ideas para innovar en el sexo.

Algunas te sorprenderán. Otras te darán curiosidad. Pero hasta que no las pruebes no sabrás lo divertidas y excitantes que pueden llegar a ser. ¡Preparaos para salir de la zona de confort y usar nuestros juguetes favoritos!

🍆 9 ideas cañeras y atrevidas para acabar con la monotonía sexual

Tanto si compartes cama con una pareja estable desde hace años como si tienes un follamigo/a con ganas de jarana, estas 9 ideas para experimentar en el sexo os pueden poner a cien. Si las cogéis con ganas, os harán explorar zonas del placer que ni sabíais que existían.

Además, las hemos ordenado de más suaves a más atrevidas para que valores en qué nivel estáis y tengas varias opciones por dónde empezar.

1. Festival de texturas (para atrevidos pero no mucho)

Olvídate de limitar el placer a las zonas de siempre. ¡El cuerpo entero es una zona erógena! Quizá sea la más suave de las ideas para innovar en el sexo que te traemos, pero siempre están bien ir de menos a más, sobre todo si no se tiene mucha experiencia en juegos sexuales.

El juego: Vendad los ojos a vuestra pareja. Usad un cubito de hielo en el cuello, en las ingles y por la espalda, seguido de un chorrito de crema corporal caliente o incluso cera de vela de baja temperatura. Luego, un buen beso negro o sexo oral harán que tu pareja estalle de placer.

El morbo: La privación de la vista hace que cada sensación se multiplique por mil. El juego de temperaturas y el sabor inesperado del placer es una bomba sensorial. Además, hay que ser un poco guarro para ser realmente feliz.

2. Un polvete indiscreto para aumentar la adrenalina

El objetivo es sencillo: sexo rápido y morboso fuera de casa. Quizá ya lo hayáis probado, o quizá no. Lo que está claro es que el riesgo de ser pillados eleva la temperatura a niveles estratosféricos.

El juego: Buscad un lugar público donde nunca os hayáis atrevido: la escalera, un probador de ropa, un aparcamiento, la cocina de casa de un colega… El sexo tendrá que ser silencioso, exprés y con la sensación de que, si no acabáis en menos de 5 minutos, alguien vendrá y os pillará de lleno.

El morbo: La adrenalina es el mejor lubricante. La prisa, el silencio y la posibilidad (aunque sea remota) de que os pillen puede convertir un simple polvo en una aventura clandestina y memorable que os pondrá a mil.

3. Llevar el sexting al extremo

Si la distancia (o la pereza) os impide veros, o simplemente queréis subir el tono de la relación, la tecnología es vuestra amiga.

El juego: Montad una videollamada sexy donde os «enseñéis» lo que vais a haceros o lo que os gustaría que os hicieran. O mejor aún: grabaos mutuamente un vídeo cortito haciendo algo muy específico que sabéis que le pone a cien al otro. El objetivo es que esa grabación sea vuestro calentamiento para la próxima vez que os veáis.

El morbo: La anticipación es brutal. El hecho de saber que tienes material exclusivo de tu pareja (o date) para masturbarte a solas añade una capa de deseo constante a la relación. ¡Y es una excusa perfecta para lucir esa lencería nueva!

4. El reto del porno en pareja (imitación y dirty talk)

Si veis porno, ¿por qué no usarlo como manual de instrucciones?

El juego: Elegid juntos una escena corta (o un género que nunca hayáis probado) y poneos el reto de imitarla. Usad el dirty talk (hablar guarro) que oís en la escena, probad esas posturas imposibles y permitíos gemir y gritar sin pudor.

El morbo: Es divertido y os saca de vuestras frases hechas. Además, el dirty talk es fundamental para la intimidad sexual: si te atreves a decirle exactamente lo que quieres, la conexión es mucho más intensa.

5. La noche de el amo y la esclava o viceversa (tranquilo, puede ser en plan soft)

Aquí el tema es tener el control (o cederlo). Las dinámicas dominante/sumiso (o dom/sub) pueden llegar a ser increíblemente morbosas y plancenteras cuando se acuerdan de antemano para garantizar que ambas partes disfrutan.

El juego: Si siempre eres el/la pasivo/a, te toca llevar la voz cantante y ser un poco cabroncete/a. Si sueles dominar, esta noche te limitas a ser un objeto de placer: ojos vendados, manos atadas suavemente con una corbata y cero opinión sobre lo que va a pasar.

El morbo: Ceder el control es un subidón de adrenalina total. Os obliga a comunicaros con gemidos en lugar de palabras y a redescubrir la excitación en la obediencia y la sorpresa. ¡Probadlo con un antifaz chulo de nuestro catálogo!

6. Shibari: el arte de las ataduras eróticas

Olvídate de las esposas de peluche. El Shibari es el arte japonés de atar con cuerda, y es puro erotismo. No se trata solo de inmovilizar, sino de convertir a la persona atada en una escultura sensual temporal.

El juego: Comprad un kit de cuerdas seguras para Shibari y aprended un amarre básico de muñecas o de piernas. La persona atada cede por completo el control, mientras que el que ata se encarga de explorar la sensualidad de las ligaduras, caricias y la inmovilización.

El morbo: Es el juego de confianza y control definitivo. La cuerda sobre la piel es una sensación muy intensa y el hecho de estar completamente inmovilizado y a merced de tu pareja es un subidón de adrenalina que te volará la cabeza.

7. Pet play: ¡saca el perro que llevas dentro!

Esta es una fantasía de rol avanzada que mezcla la dominación con el cuidado y el juego más íntimo.

El juego: Uno asume el papel de la «mascota» (cachorro, gatito, pony…), con su collar, correa y, si os atrevéis, incluso una cola. El otro es el «dueño» o «entrenador». El juego consiste en adiestrar, mimar y, sí, también en castigar (siempre de forma consensuada y suave).

El morbo: Requiere una desinhibición total y lleva el role-play a un nivel primario y animal. La mascota se centra solo en el placer instintivo y en la obediencia, lo que es increíblemente liberador.

8. El morbazo de controlar (y retrasar) el orgasmo del otro (edging)

Aquí se trata de torturar y ser torturado. El objetivo es prolongar la excitación tanto que el clímax sea una explosión.

El juego: Uno se encarga de llevar al otro justo al borde del orgasmo y detenerse. Una y otra vez. Sin piedad. El proceso se repite, prolongando la sesión 30 o 40 minutos. La meta es mantener el cuerpo en un estado constante de máxima tensión sexual.

El morbo: Es la fantasía de control físico más intensa. Estar al límite del placer, rogando que te dejen acabar, es una forma de dominación exquisita. Cuando finalmente se permite el orgasmo, este llega con una fuerza brutal.

9. Cuckolding (para los más morbosos y abiertos)

Advertencia: Esta fantasía no es para todos y requiere muchísima comunicación y acuerdos explícito. Es una de las ideas para innovar en el sexo más atrevidas que os traemos, pero para las parejas que lo prueban, puede llegar a convertirse en todo un estilo de vida que brinda momentos inolvidables.

El juego: Implica la excitación que siente una persona (el cuckold o cuckquean) al ver a su pareja mantener sexo con un tercero (el bull o la hotwife). Si aún no estáis listos para la acción real, probad con el voyerismo a distancia: uno mira a la pareja masturbarse mientras está en una videollamada con un tercero.

El morbo: Juega con los celos, la admiración y la transgresión. Ver a tu pareja como un objeto de deseo para otros y disfrutar de su placer fuera de ti es una fantasía de exhibicionismo y de apertura mental que rompe todos los moldes.